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Cómo construimos el asistente de IA de esta web (y qué puede hacer por la tuya)

No es un bot de menús. Conoce nuestros servicios, sabe cuándo pasarte con una persona y puedes comprobarlo ahora mismo, abajo a la derecha.

16 de julio de 2026·4 min de lectura
Cómo construimos el asistente de IA de esta web (y qué puede hacer por la tuya)

Si alguna vez has abierto el chat de una web, sabes cómo acaba: eliges opciones de un menú, ninguna es tu caso, y terminas escribiendo un email igual. El bot no sabía nada de la empresa. Solo repetía un guion.

Cuando montamos el asistente de esta web nos pusimos una regla: si no sirve de verdad, no se publica. Está abajo a la derecha. Ábrelo, pregúntale lo que quieras sobre nosotros y vuelve aquí cuando termines.

Esto es lo que hay dentro, y por qué le importa a tu empresa.

El problema no es la IA, es lo que la IA no sabe

ChatGPT o Claude escriben de maravilla, pero no conocen tu catálogo, tus plazos ni tus condiciones. Un chatbot enchufado a un modelo y poco más es un becario brillante en su primer día: labia infinita, cero contexto.

La técnica que lo arregla se llama RAG. En cristiano: antes de responder, el asistente busca en una base de conocimiento propia y contesta con lo que encuentra allí. Deja de improvisar y empieza a hablar de tu negocio.

Nuestra base de conocimiento se actualiza sola

Esta es la parte de la que estamos más orgullosos. La base de conocimiento no se escribe a mano: se genera desde el contenido de la propia web. Cada servicio, cada automatización del catálogo, cada pregunta frecuente y cada artículo del blog se trocea, se convierte en vectores y se guarda.

¿Qué significa en la práctica? Que cuando cambiamos un texto de la web, el asistente aprende el cambio. Nadie tiene que acordarse de actualizar dos sitios distintos, que es exactamente como estos proyectos se pudren: la web dice una cosa y el bot lleva ocho meses diciendo otra.

Cuando le preguntas algo, el sistema busca los fragmentos más parecidos a tu pregunta y se los pasa al modelo como material de referencia. Por eso puede decirte de quién es el código de un proyecto o qué analogía usamos para explicar los servidores MCP: no lo sabe de memoria, lo ha buscado.

Sabe cuándo dejar de hablar y actuar

Un asistente que solo conversa es un folleto que responde. El nuestro puede hacer cosas.

Si nota que quieres que te contactemos (pides presupuesto, una reunión, o simplemente lo dices), no te suelta un «escríbenos a hello@mitteva.com». Te abre un formulario dentro del propio chat y, cuando lo envías, ese contacto entra directo en nuestro sistema junto a un resumen de lo que te interesa, redactado por él.

Se llama tool calling: el modelo no solo genera texto, decide cuándo usar una herramienta. Nosotros le dimos una y le explicamos cuándo usarla. El resto lo decide él.

El detalle que marca la diferencia: nunca te pide el email por escrito. O te abre el formulario, o no lo pide.

No se inventa nada, y dice que es una IA

Dos reglas que no negociamos.

No inventa. Precios, plazos, descuentos, nombres de clientes: si no está en la base de conocimiento, no se lo saca de la manga. Te dice que no lo sabe y te pasa con una persona. Un chatbot que improvisa un precio no es un chatbot, es un problema.

Dice que es una IA. Lleva el distintivo, lo avisa al saludarte y, si le preguntas si es humano, responde que no. Esto no es cortesía: el Reglamento Europeo de IA obliga a informar de que estás hablando con una máquina, y preferimos cumplirlo desde el primer día antes que correr cuando toque.

También tiene límites. Solo habla de Mitteva y de tecnología. Si le pides una receta de tarta, te dirá con educación que se dedica a otra cosa.

¿Cuánto cuesta tener esto funcionando?

Menos de lo que la gente imagina. Responder una pregunta cuesta una fracción de céntimo. Reconstruir la base de conocimiento entera cuesta menos que un café.

Lo caro nunca es el modelo. Lo caro es conectarlo bien a tu negocio, decidir qué puede y qué no puede hacer, y asegurarte de que no dice una tontería delante de un cliente.

Qué haría esto en tu empresa

Cambia «Mitteva» por tu negocio y el mismo esquema resuelve cosas muy distintas:

  • Una tienda que responde sobre stock, plazos y devoluciones consultando datos reales, no un PDF de hace un año.
  • Una asesoría cuyo asistente contesta a partir de sus propias circulares y manuales.
  • Una empresa industrial cuyo equipo pregunta en lenguaje natural a la documentación técnica en vez de buscar en carpetas.
  • Cualquiera que quiera captar clientes sin perder al que entra a las 23:40 y no piensa rellenar un formulario.

Y hacia dentro funciona igual: el mismo motor puede responder a tu propio equipo sobre vuestros procedimientos.

Pruébalo antes de creernos

Está abajo a la derecha. Pregúntale qué automatizaciones construimos, qué es un servidor MCP o si tenemos permanencia. Notarás enseguida la diferencia entre un bot de menús y un asistente que conoce el negocio.

Si te encaja para tu empresa, cuéntanos qué necesitas en nuestra página de contacto o escríbenos a hello@mitteva.com. El diagnóstico inicial es gratuito. También puedes pedírselo al asistente: ya sabe qué hacer.

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Cuéntanos qué necesitas y te respondemos rápido, sin compromiso. El diagnóstico inicial es gratuito.

Diagnóstico gratuito Precio y plazo cerrados Sin permanencia
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